GIRO INESPERADO (1ª parte)

Nada me había motivado para escribir durante todo este tiempo. Durante los últimos meses he tenido altibajos, pero, con disciplina y esfuerzo, he seguido cuidándome.

En el último marzo he conseguido algo muy importante y me he dado cuenta de que sí tenía algo que contar.


Llevaba más de 10 años sin intentar correr. Ahora consigo trotar durante varios minutos seguidos.

Y unos días después:


Habían pasado nueve años desde la última vez que intenté conducir una bicicleta de dos ruedas. He logrado dar paseos durante varios minutos.

Por un lado, como siempre, cuento esto por si motiva a personas que están sufriendo dificultades físicas como la mía, u otras diferentes que requieran esfuerzo y constancia. Pretendo dar un soplo de esperanza, ahora sí creo en eso de «SÍ SE PUEDE».

Hace meses cuando mi hijo Antonio terminó la carrera de Fisioterapia y empezó a buscar trabajo, me recomendó un fisioterapeuta. Se trata de José Antonio Méndez y su clínica OnvitaSalud que hace fisioterapia basada en ejercicios de fuerza.

Decidí probar.

¡Qué acierto!
Con los ejercicios que programaba para mí y con rutinas para el equilibrio y estabilidad fueron desapareciendo los dolores y adquiría confianza en mi cuerpo.

Antonio está terminando un Máster de especialización en Neurofisioterapia y empezó a trabajar conmigo.

La fortaleza y confianza que me propociona trabajar con José Antonio, sumado al trabajo de Antonio lo han hecho posible y me creo capaz de todo lo que me proponga.

Aunque parezca increíble, Antonio está consiguiendo que vuelva a jugar al fútbol:

En fin, ya no se trata sólo de mantenerse sino que se puede mejorar. Es lo que he aprendido y parte de lo que quería transmitir.

Quiero insistir en esto último: yo decía que había que conservarse y no dejar de hacer nada; pero ahora, con entrenamiento y decisión, se puede mejorar

y mucho.

Por otro lado, lamentablemente, todo esto hay que costearlo.
Las ayudas públicas, los servicios de rehabilitación, las asociaciones y federaciones de ataxia son insuficientes. Para conseguir una fisioterapia en condiciones hay que pagarla, y no todo el mundo puede. A la fisioterapia hay que añadir psicólogos, gimnasios, piscinas, logopedas, optometristas…

No todos los afectados de ataxia disponen de los recursos necesarios. En ese sentido, me siento afortunado y, más aún, teniendo apoyo familiar.

Sirva este pequeño rincón para reclamar MÁS AYUDAS PÚBLICAS.

De todas formas, no puedo olvidar que tengo una enfermedad progresiva. Las ocasiones en las que pierdo el equilibrio son cada vez más frecuentes y, gracias al trabajo que os he contado, la mayoría de las veces recupero la verticalidad. Aún así, me caigo más que antes.

No me da la vida para entrenar todo y, por ejemplo, cada vez se me caen más las cosas de las manos, o me cuesta más escribir a mano…


Continuará…

2 respuestas a «GIRO INESPERADO (1ª parte)»

  1. Me alegro un montón que hayas vuelto a escribir, la verdad que yo te echaba en falta wue lo hicieras. Decirte que tienes un espíritu de superación envidiable, y eso junto con lo demás te hace conseguir lo que te propones. Ánimo y a seguir en la lucha. Un abrazo

    Me gusta

  2. Pensé que habías abandonado el blog. Me alegra la aportación y tus grandes progresos. Eres admirable!! Me gusta la constancia que tienes. Así se alcanza lo que uno se proponga y más de lo que esperaba. Un abrazo.

    Me gusta

Replica a María José Cancelar la respuesta